
Roberto Funes Ugarte convirtió otra entrevista política en un casting improvisado de galanes y dejó a Martín Menem atrapado entre la vergüenza, el gym y el algoritmo del streaming. Entre tanto elogio y comentarios picantes, el conductor volvió a hacer lo que mejor le sale: hacer un show viral en una transmisión cada vez más parecida a TikTok.












