Un alto funcionario de antiterrorismo en EE. UU. renuncia por la guerra contra Irán

Joe Kent, uno de los principales responsables de la lucha contra el terrorismo en Estados Unidos, anunció su renuncia el martes, para la cual citó su oposición a la guerra en Irán y lo que dijo que era la influencia de Israel en las políticas del gobierno de Donald Trump.
“No puedo apoyar en buena conciencia la guerra en curso en Irán”, escribió Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo, en un mensaje publicado en las redes sociales. “Irán no suponía ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderosa influencia en Estados Unidos”.
Kent es el funcionario de más alto rango del gobierno de Trump que ha abandonado su cargo por la guerra en Irán. Su renuncia expone sin rodeos cómo la guerra en Irán está ampliando las fisuras en la coalición del presidente Trump. Kent es amigo cercano de Tucker Carlson, el aliado de Trump que se ha convertido en el crítico más agudo de la guerra.
En una breve entrevista, Carlson elogió la renuncia de Kent.
“Joe es el hombre más valiente que conozco, y no se le puede tachar de chiflado”, dijo Carlson. “Deja un trabajo que le dio acceso a inteligencia relevante del más alto nivel. Ahora los neoconservadores intentarán destruirlo por ello. Él lo comprende y lo hizo de todos modos”.
Kent tiene desde hace tiempo una afición por las teorías conspirativas, y ha afirmado sin pruebas que funcionarios de inteligencia tuvieron algo que ver con la violencia en torno al ataque del 6 de enero contra el Capitolio. Y algunos republicanos se apresuraron a criticar los comentarios de Kent sobre Israel.
El representante Don Bacon, exgeneral de brigada de la Fuerza Aérea que forma parte del Comité de Servicios Armados, compartió en redes sociales la carta de Kent con el comentario “que te vaya bien”.
“El antisemitismo es un mal que detesto, y sin duda no lo queremos en nuestro gobierno”, escribió Bacon en las redes sociales.
La publicación de Kent incluía una carta de renuncia dirigida a Trump, en la que argumentaba que funcionarios israelíes habían arrastrado a Estados Unidos al conflicto con Irán.
En la carta, Kent escribió sobre lo que consideraba una “campaña de desinformación” por parte de altos funcionarios israelíes y de los medios de comunicación, que, según decía, había socavado la “plataforma Estados Unidos primero de Trump y había sembrado sentimientos favorables a la guerra para alentar una guerra con Irán”.
Kent, veterano de la guerra en Irak, dijo que los argumentos a favor de atacar Irán, y las promesas de una rápida victoria, se asemejaban al debate sobre entrar en guerra contra Irak en 2003.
Kent también se refirió a su difunta esposa Shannon, criptóloga militar asesinada en Siria.
“Como veterano que se desplegó en combate 11 veces y como un esposo Gold Star por perder a mi amada esposa Shannon en una guerra fabricada por Israel, no puedo apoyar que se envíe a la siguiente generación a luchar y morir en una guerra que no beneficia al pueblo de Estados Unidos ni justifica el costo de vidas estadounidenses”, escribió.
El senador Mark Warner por Virginia, principal demócrata en el Comité de Inteligencia del Senado, ha criticado durante mucho tiempo a Kent, y lo ha acusado de politizar la inteligencia. En una declaración del martes, dijo que el historial de Kent era preocupante y que nunca debería haber sido confirmado. Pero Warner añadió que estaba de acuerdo con él, al menos en parte, sobre la guerra en Irán.
“En este punto, tiene razón: no había pruebas creíbles de una amenaza inminente por parte de Irán que justificara precipitar a Estados Unidos en otra guerra de elección en Medio Oriente”, dijo Warner.
Como demostraron las diversas respuestas a la renuncia de Kent dentro de los círculos republicanos, Kent ha suscitado dudas sobre hasta qué punto la guerra en Irán resquebrajará la coalición presidencial Make America Great Again, que se ha posicionado en contra de las guerras de elección.
El vicepresidente JD Vance, que ha criticado durante mucho tiempo las intervenciones estadounidenses, ha expresado cierto escepticismo sobre la guerra, y Trump ha dicho que Vance estaba “menos entusiasmado” con la misión que otros miembros del gobierno.
Vance dijo el lunes, cuando se le preguntó en el Despacho Oval acerca de sus opiniones sobre la guerra, que no permitiría que los medios de comunicación abrieran una “brecha” entre él y el presidente.
Sin embargo, aunque las encuestas muestran que los estadounidenses están profundamente divididos sobre la guerra, la mayoría de los republicanos se han alineado en apoyo de las acciones de Trump.
En cuanto a sus críticos republicanos, Trump declaró que ya no forman parte del movimiento MAGA.
“ELLOS NO SON MAGA, YO SÍ, y MAGA incluye no permitir que Irán, un Régimen Terrorista Enfermo, Demente y Violento, tenga un Arma Nuclear para hacer volar por los aires a los Estados Unidos de América, al Medio Oriente y, por último, al resto del Mundo”, escribió este fin de semana en Truth Social. “MAGA consiste en detenerlos en seco, y eso es exactamente lo que estamos haciendo”.
Aún así, no hay duda de que Kent, a pesar de su afición a las teorías conspirativas y su profundo escepticismo respecto a Israel, será visto como un disidente creíble.
“La experiencia previa de Kent como veterano de combate y con elementos de operaciones especiales y de inteligencia de EE. UU. le dio una perspectiva única sobre los riesgos y peligros asociados a los conflictos en el extranjero”, escribió en un correo electrónico Javed Ali, exfuncionario de alto rango de la lucha contra el terrorismo de Estados Unidos, quien ahora enseña en la Escuela de Políticas Públicas Gerald R. Ford de la Universidad de Míchigan.
Kent ha sido un asesor clave de Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional, y ha abogado dentro del gobierno por una política exterior más moderada.
Gabbard tiene previsto comparecer el miércoles ante el Senado y el jueves ante la Cámara de Representantes en las audiencias anuales sobre las amenazas a Estados Unidos. Y es probable que la dimisión de Kent sea objeto de las preguntas de varios legisladores.
Kent no respondió a una solicitud de comentarios. Ha sido dos veces candidato fallido al Congreso en el estado de Washington.
Kent no es el primer funcionario que renuncia públicamente al gobierno a causa de la guerra. Sameerah Munshi, una funcionaria de nivel más bajo del gobierno de Trump, anunció la semana pasada que renunciaba de la Comisión de Libertad Religiosa de la Casa Blanca, y citó la guerra en Irán como un factor importante.
Escribió en las redes sociales que la mayoría de los estadounidenses se oponían a la campaña de Estados Unidos e Israel, y dijo que “el dinero de nuestros impuestos está financiando la misma violencia a la que nos oponemos, tanto contra palestinos inocentes como ahora contra iraníes”. Munshi, quien es musulmana, añadió que había visto de primera mano la “injusticia” llevada a cabo por miembros de la comisión, a algunos de los cuales acusó de burlarse de su religión y de tratar a su comunidad “con hostilidad”.
Munshi dijo que también renunciaba porque la comisión había revocado el mes pasado la afiliación de Carrie Prejean Boller, modelo cristiana acusada por el presidente de la comisión de entorpecer una audiencia sobre antisemitismo.

