
La traición de Chile a la Argentina en Malvinas: la ayuda secreta que favoreció al Reino Unido en la guerra

La Guerra de Malvinas, iniciada el 2 de abril de 1982 y finalizada el 14 de junio de ese mismo año, dejó una marca imborrable en la historia argentina. El conflicto duró 74 días, involucró a más de 23.000 combatientes argentinos y terminó con la muerte de 649 soldados nacionales, 255 británicos y tres civiles isleños, según datos recopilados por Chequeado en base a información oficial del Ministerio de Defensa.
Pero detrás de los combates en las islas, hubo otra guerra menos visible: la de la inteligencia, la diplomacia secreta y las alianzas regionales. En ese terreno aparece uno de los puntos más polémicos de la historia reciente: el apoyo que la dictadura chilena de Augusto Pinochet le brindó al Reino Unido mientras Argentina combatía en el Atlántico Sur.
Por qué Chile se alineó con los británicos contra Argentina
Para entender el trasfondo de aquella decisión hay que mirar unos años antes de Malvinas. En 1978, Argentina y Chile estuvieron al borde de una guerra por el conflicto del Canal de Beagle, especialmente por la soberanía de las islas Picton, Nueva y Lennox. La tensión fue tan alta que el enfrentamiento militar quedó frenado a último momento por la mediación papal.

Esa disputa dejó una profunda desconfianza entre ambas dictaduras. Por eso, cuando Argentina recuperó las islas Malvinas en abril de 1982, el régimen chileno interpretó el escenario como una amenaza potencial. Según declaraciones atribuidas al excomandante de la Fuerza Aérea de Chile, Fernando Matthei, la cúpula chilena temía que, si Argentina vencía al Reino Unido, luego pudiera avanzar sobre el sur chileno.
Matthei fue uno de los nombres centrales en esta trama. Años después, el propio militar admitió haber hecho “todo lo posible” para que Argentina perdiera la guerra, según reconstrucciones periodísticas publicadas por medios como Clarín y El Tiempo.
Radares, inteligencia y bases: cómo habría funcionado la colaboración
La colaboración chilena con el Reino Unido no fue una declaración pública ni una alianza formal. Fue, según distintas investigaciones, una cooperación secreta basada en información militar, vigilancia aérea y apoyo logístico.
Uno de los puntos más mencionados es el uso de información obtenida desde el sur de Chile para advertir a los británicos sobre movimientos argentinos. De acuerdo con la reconstrucción del exjefe del Ejército argentino Martín Balza publicada en Infobae, el Reino Unido habría recibido datos sobre despegues de aviones argentinos, monitoreo de señales y apoyo desde instalaciones vinculadas a la zona de Punta Arenas.
Clarín también recuperó declaraciones de Matthei en las que el exjefe de la Fuerza Aérea chilena habló de la llegada de un oficial británico a Chile para solicitar asistencia de inteligencia apenas comenzado el conflicto.
El factor Beagle: la razón geopolítica detrás de la decisión chilena
Para Chile, la guerra de Malvinas no era solamente un conflicto entre Argentina y el Reino Unido. Era, también, una oportunidad para debilitar a un vecino con el que mantenía una disputa territorial reciente y extremadamente sensible. El antecedente del Beagle fue clave para explicar por qué el régimen de Pinochet vio en Londres un aliado circunstancial.

La lógica era brutalmente pragmática: el enemigo de mi enemigo puede ser mi aliado. Esa idea aparece en diversas reconstrucciones sobre el rol de Chile durante la guerra y fue atribuida al propio Matthei en distintas entrevistas citadas por medios argentinos y regionales.
Margaret Thatcher, Pinochet y una deuda política
Años después, el vínculo entre Margaret Thatcher y Augusto Pinochet volvió a quedar expuesto cuando la ex primera ministra británica defendió públicamente al dictador chileno durante su detención en Londres en 1998. En ese contexto, Thatcher recordó la ayuda que Chile había prestado al Reino Unido durante Malvinas y la consideró valiosa para los intereses británicos.
Ese reconocimiento alimentó aún más la lectura argentina de una “traición” regional: mientras la mayoría de América Latina acompañaba diplomáticamente el reclamo argentino, Chile mantuvo una conducta reservada que, según las evidencias posteriores, favoreció a Londres en plena guerra.
Una herida que todavía pesa en la memoria argentina
La palabra“traición” sigue siendo fuerte, pero explica el modo en que gran parte de la sociedad argentina recuerda aquella conducta. No se trató de un cruce diplomático menor, sino de un episodio ocurrido durante una guerra que dejó cientos de muertos, miles de veteranos marcados de por vida y una causa de soberanía que continúa vigente para el Estado argentino.
Más de cuatro décadas después, Malvinas sigue siendo una causa nacional. Y el rol de Chile durante el conflicto permanece como uno de los capítulos más incómodos de la región: una historia de fronteras, dictaduras, intereses militares y decisiones secretas que cambiaron el equilibrio del Atlántico Sur.
Porque la guerra no se peleó solo en las islas. También se disputó en los radares, en los despachos diplomáticos y en las alianzas que nunca se anunciaron públicamente.



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