1939: cuando la torre aún esperaba su tiempo

Esta imagen nos lleva directo a una Tucumán que ya no está… pero que sigue viva en cada detalle.
Actualidad20 de marzo de 2026
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La ciudad crecía, se modernizaba, y en el corazón de sus calles comenzaba a imponerse una obra que con el tiempo sería símbolo: el imponente Palacio de Correos de Tucumán.
Pero si miramos bien, hay algo que falta… la torre aún esperaba su reloj.
Esa ausencia no es un error: es historia en construcción.
Mucho antes, desde 1875, el servicio de correos funcionaba en la histórica Casa Histórica de la Independencia, hasta que el crecimiento de la ciudad obligó a buscar un edificio propio. En 1911, los terrenos del Ferrocarril Central Córdoba pasaron a manos del Estado con ese propósito.
El proyecto llegó en 1927 de la mano del arquitecto Alejandro Virasoro, pero como tantas obras de la época, no fue fácil: crisis, abandono y silencio.
Hasta que una historia casi olvidada le devolvió vida…
Un obrero, Tomás de Frari, decidió no dejar morir la construcción. Durante 14 meses, entre 1930 y 1931, siguió trabajando casi en soledad, ayudado apenas por un sereno que le alcanzaba materiales. Un gesto simple, pero enorme. Un acto de compromiso que hoy forma parte invisible de estas paredes.
Finalmente, el 24 de septiembre de 1939, en el aniversario de la Batalla de Tucumán, el edificio fue inaugurado por el presidente Roberto Marcelino Ortiz y el gobernador Miguel Critto.
Pero esta foto captura algo único:
el momento previo, cuando la obra estaba lista… pero la torre todavía no marcaba la hora.
Porque a veces, la historia también se escribe en lo que falta.
Y en ese vacío, en esa torre sin reloj, vive la espera de toda una ciudad.