Emergió una “isla” frente a Punta Mogote (vídeo)

La bajante excepcional del mar dejó al descubierto la Restinga del Faro, una formación rocosa ubicada frente a la costa de Mar del Plata que suele permanecer sumergida. Especialistas y organismos de seguridad alertan sobre corrientes, rocas ocultas y cambios rápidos en las condiciones del mar.
Actualidad21 de agosto de 2026

La aparición de una aparente “isla” frente al Faro de Punta Mogotes sorprendió a vecinos, turistas y pescadores en Mar del Plata durante los primeros días de agosto. Sin embargo, no se trata de una nueva porción de tierra emergida ni de un fenómeno geológico reciente: lo que quedó expuesto fue parte de la Restinga del Faro, una formación rocosa que normalmente permanece bajo el agua.

Aparece una "isla" frente a Mar del Plata

Ubicada a unos 500 metros de la costa, la estructura se hizo visible debido a una marcada bajante del nivel del mar. Las imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales y despertaron el interés de quienes no conocían este sector de la geografía marplatense.

Según investigaciones citadas por el Conicet, la Restinga del Faro forma parte de los promontorios del sistema de Tandilia que continúan bajo el océano Atlántico. Se trata de rocas muy antiguas, conocidas geológicamente como ortocuarcitas de la Formación Balcarce, que resistieron millones de años de erosión.

La Restinga del Faro: un tesoro geológico

La plataforma rocosa ocupa una superficie superior a los siete kilómetros cuadrados y constituye un área de alto valor ambiental. El lugar fue declarado reserva natural protegida por la provincia de Buenos Aires debido a su relevancia geológica y faunística.

Además de albergar cuevas y cavernas sumergidas, representa un hábitat clave para numerosas especies marinas y es reconocido como un sitio importante para la conservación de tiburones, rayas y mamíferos marinos.

La "isla" frente a Punta Mogotes en Mar del Plata.
La "isla" frente a Punta Mogotes en Mar del Plata.

Factores detrás de la bajante del mar

Los especialistas explican que la bajante estuvo relacionada con la combinación de varios factores. A las mareas astronómicas provocadas por la influencia de la Luna y el Sol se sumaron condiciones meteorológicas favorables.

Cuando el viento sopla desde tierra hacia el mar, especialmente desde el oeste o noroeste, puede desplazar el agua superficial mar adentro. Si ese proceso coincide con una bajamar natural, el descenso del nivel del agua se vuelve mucho más evidente y deja expuestas zonas que habitualmente permanecen cubiertas.

El fenómeno es exactamente el opuesto al que ocurre durante una sudestada, cuando los vientos empujan el agua hacia la costa y elevan el nivel del mar.

Riesgos de aventurarse hacia la restinga

Aunque la imagen de la “isla” puede generar la sensación de que el acceso es sencillo, especialistas y autoridades advierten que el área presenta riesgos importantes.

Entre la costa y la restinga existen canales profundos, corrientes, rompientes y rocas sumergidas que pueden resultar difíciles de identificar desde la playa. Además, el ascenso de la marea puede cubrir rápidamente sectores que momentos antes parecían secos y seguros.

La "isla" frente a Punta Mogotes en Mar del Plata.
La "isla" frente a Punta Mogotes en Mar del Plata.

La Prefectura Naval Argentina recomienda navegar dentro de los 200 metros de la costa, utilizar chaleco salvavidas con silbato y llevar sistemas de comunicación protegidos del agua. La Restinga del Faro se encuentra a una distancia superior a la recomendada, lo que incrementa la dificultad para quienes intentan alcanzarla en kayak.

Condiciones peligrosas en invierno

A esto se suma otro factor de riesgo: la temperatura del agua durante el invierno. Según datos del INIDEP, en agosto la superficie del mar ronda los 10 °C, una condición que puede provocar choque térmico y afectar rápidamente la capacidad física de una persona en caso de caída.

La Restinga del Faro es un paisaje submarino que ocasionalmente queda a la vista por la acción combinada de las mareas y el viento. Su aparición ofrece una imagen poco habitual de la costa marplatense, pero también recuerda que bajo una superficie aparentemente tranquila persisten condiciones capaces de poner en riesgo a navegantes, pescadores y curiosos que intenten acercarse demasiado.

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