¿Cómo colaborar con la organización?

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Gastón tiene 13 años y protagonizó una historia que atravesó buena parte de la Patagonia. El perro recorrió unos 1.140 kilómetros desde Río Gallegos, en Santa Cruz, hasta Gaiman, en Chubut, para volver a encontrarse con su dueña.
El esperado reencuentro ocurrió el 11 de agosto de 2026 y fue posible gracias a una cadena solidaria integrada por proteccionistas y voluntarios de distintas localidades. Cada uno se encargó de una parte del trayecto para que el animal pudiera completar el viaje de manera segura.

La organización del operativo estuvo impulsada inicialmente por Analía Mati, integrante de Política Animalista Independiente “Santa Cruz”, quien se ocupó de convocar a personas que pudieran colaborar con el traslado.
Mientras Gastón comenzaba su recorrido desde Río Gallegos, su dueña, Miriam, aguardaba en Neuquén. La mujer había tenido que mudarse y, debido a distintas circunstancias, el perro había quedado temporalmente bajo el cuidado de su sobrina.
El traslado de Gastón requirió una logística especial debido a la distancia y a la edad del animal. El recorrido se realizó en diferentes etapas y contó con relevos de voluntarios que fueron tomando la responsabilidad del viaje en cada localidad.

El perro pasó por distintos puntos de Santa Cruz y Chubut, entre ellos Comandante Luis Piedra Buena, Puerto San Julián, Pico Truncado, Tres Cerros y Comodoro Rivadavia, hasta llegar finalmente a Gaiman.
La primera parte del operativo fue coordinada por una integrante de Huellitas de Piedra Buena, quien se comunicó con Analía Mati para organizar el traslado desde Río Gallegos.
“Buscamos a Gastón y lo llevamos hasta Piedra Buena”, contó la responsable de la ONG, al explicar cómo comenzó la travesía.
La mujer también explicó que la separación del perro de su familia había sido consecuencia de una mudanza: “Siempre lo tuvieron con ellos, pero por situaciones de la vida se tuvieron que ir y había quedado en buenas manos”, reveló.

Los perros ancianos necesitan mayor comodidad y supervisión durante los viajes largos. Antes de partir, es recomendable realizar una consulta veterinaria, especialmente si tienen enfermedades crónicas o toman medicación.
Durante el trayecto, deben viajar en un espacio seguro, ventilado y acolchado, evitando temperaturas extremas. En auto, conviene hacer paradas cada dos horas para que beban agua, cambien de posición y hagan sus necesidades.
También es importante llevar su alimento habitual, medicamentos, historial clínico y elementos de higiene. Si tienen problemas de movilidad, una rampa o un arnés de soporte puede ayudar a prevenir lesiones. Ante síntomas como jadeo excesivo, vómitos, debilidad o dificultad para respirar, se debe buscar atención veterinaria.
La distancia entre Gastón y Miriam comenzó cuando la mujer tuvo que abandonar Río Gallegos para instalarse en Neuquén. Ante esa situación, el perro quedó temporalmente al cuidado de su sobrina.
Sin embargo, la joven recibió el pedido de dejar la vivienda en la que se encontraba con Gastón. La situación obligó a buscar rápidamente una solución, ya que Miriam no tenía posibilidades de viajar hasta Santa Cruz para buscar a su mascota.
Fue entonces cuando la red de proteccionistas comenzó a organizar el traslado. La idea era dividir el extenso recorrido en diferentes tramos y encontrar voluntarios que pudieran trasladar al perro de una localidad a otra.
Así, la solidaridad de personas y organizaciones de distintas ciudades permitió que Gastón pudiera avanzar progresivamente hacia su destino final.

Después de varios días de viaje y más de 1.000 kilómetros recorridos, Gastón finalmente llegó a Gaiman, donde lo esperaba Miriam.
El encuentro se produjo el 11 de agosto y estuvo marcado por la emoción tanto del animal como de su dueña. Analía Mati contó detalles del momento en diálogo con Radio LU12.
“Gastón lloró mucho cuando se encontró con Miriam. Y Miriam también, estaba muy preocupada y ahora está muy contenta. Y hay una nena que igual lo estaba esperando”.
La llegada de Gastón significó el cierre de una travesía que involucró a numerosos voluntarios y proteccionistas. Gracias a la colaboración entre distintas localidades, el perro pudo completar el recorrido y volver a estar junto a su familia.
El caso de Analía puso sobre la mesa el trabajo silencioso que cientos de voluntarias y voluntarios realizan a diario por el bienestar de los animales en la región. Detrás de cada traslado y final feliz existe un esfuerzo colectivo que sostiene una cadena solidaria fundamental.
Esta labor comunitaria abarca distintos pilares de acción:
“Todos somos proteccionistas de alguna manera y eso es muy loable”, subrayó la integrante de Política Animalista Independiente “Santa Cruz”, quien además aprovechó la visibilidad del caso para sumar nuevos voluntarios: “Necesitamos gente que se involucre y que quiera estar en la asociación”.
Para sumarte como voluntario, transitar un animal o apoyar los rescates en la provincia, podés contactar directamente a Política Animalista Independiente “Santa Cruz” a través de su página oficial de Facebook, donde difunden diariamente los casos activos y las formas de ayuda requeridas.














