
El papa León XIV rechazó de forma tajante los intentos de instrumentalizar a Dios como una justificación para la guerra, durante su primera Misa de Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro. Las declaraciones del pontífice, las primeras en el marco de su semana inaugural de Pascua desde su elección, se interpretaron como una respuesta directa a la actual administración de los Estados Unidos y al recrudecimiento de las hostilidades con Irán.
Ante una multitud de fieles, el primer Papa nacido en territorio estadounidense sentenció que el Creador “no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza”.











