Caso Erika Álvarez: pericia genética reciente suma evidencia y compromete a Felipe Sosa

Los análisis de ADN realizados sobre las bolsas utilizadas para cubrir el cuerpo detectaron exclusivamente material genético de Sosa, un hallazgo que cobra relevancia en la causa y aporta nuevos elementos para el avance de la investigación judicial.
Judiciales01 de junio de 2026
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Erika Antonella Alvarez

La causa que investiga el femicidio de Érika Antonella Álvarez incorporó en las últimas horas un nuevo elemento de prueba que fortalece la acusación contra Felipe “El Militar” Sosa. Los resultados de recientes estudios genéticos aportaron datos considerados determinantes por los investigadores y permitieron avanzar en la reconstrucción de lo ocurrido tras la muerte de la joven.

Con estas nuevas evidencias, la situación judicial de Sosa se vuelve aún más comprometida. No obstante, desde la querella debieron aclarar públicamente algunas versiones que circularon en distintos medios de comunicación y que, según sostuvieron, no se corresponden con los resultados oficiales de las pericias.

ADN en los elementos utilizados para ocultar el cuerpo

Los análisis genéticos que permanecían pendientes se realizaron sobre distintos objetos secuestrados durante la investigación. Según explicó el abogado querellante Carlos Garmendia en declaraciones a Enterate Play 90.5, los especialistas hallaron rastros biológicos en las sogas, cintas adhesivas y bolsas de residuos que habrían sido utilizadas para envolver el cuerpo de la víctima.

De acuerdo con el informe pericial, todas las muestras obtenidas corresponden exclusivamente a Felipe Sosa. Para la querella, este resultado refuerza la hipótesis de que el acusado no solo participó en el homicidio, sino también en las maniobras posteriores destinadas a ocultar el cadáver.

Garmendia también rechazó de manera terminante las informaciones que daban cuenta del hallazgo de cabellos pertenecientes a otra mujer en los elementos analizados. Según precisó, los estudios no detectaron material genético de terceras personas.

“Se analizó ese material y se determinó que corresponde a Sosa. El único ADN encontrado es el suyo. No existe ninguna duda de que fue quien envolvió el cuerpo de Antonella”, sostuvo el representante legal de la familia de la víctima.

Un viaje registrado y una mujer aún no identificada

Por otra parte, el análisis de información almacenada en las cuentas digitales de Álvarez permitió ajustar la cronología de los hechos investigados. Entre los datos recuperados figura el registro de un viaje solicitado a través de la aplicación Uber, que indica que la joven llegó al domicilio del imputado alrededor de las 3.50 de la madrugada.

Mientras tanto, la fiscalía continúa trabajando sobre la hipótesis de que una segunda mujer estuvo presente en la vivienda durante las horas en que se produjo el crimen. Esa sospecha surge a partir de imágenes captadas por cámaras de seguridad de la zona, en las que se observa a una mujer ingresar al domicilio junto a Sosa cerca de las 22 del día anterior.

La querella considera que esa persona podría estar vinculada a encuentros sexuales grupales que, según la investigación, el acusado organizaba habitualmente y en los que también habría participado Justina Gordillo.

En paralelo, el fiscal Pedro Gallo continúa con el análisis de teléfonos celulares, computadoras y otros dispositivos electrónicos secuestrados durante la pesquisa. Tras los cambios producidos en el equipo investigador, se estima que el procesamiento de ese material podría concluir en los próximos dos meses, paso previo a la solicitud formal para que la causa sea elevada a juicio oral.

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