El tren que construyeron presos peligrosos en el fin del mundo

Antes transportaba presos y materiales en medio del frío extremo de Ushuaia. Hoy, el Tren del Fin del Mundo es una de las experiencias turísticas más impactantes de Argentina.
Actualidad02 de agosto de 2026
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Hay lugares que parecen inventados para una película. Ushuaia, con sus montañas nevadas, sus bosques fueguinos y el Canal Beagle como telón de fondo, es uno de ellos. Pero detrás de esa postal que hoy fascina a miles de turistas, se esconde una historia mucho más dura: la de los presos que fueron enviados al confín del país y terminaron construyendo, sin saberlo, uno de los paseos más bellos de Argentina.

El actual Tren del Fin del Mundo, también conocido como Ferrocarril Austral Fueguino, es heredero directo del antiguo “tren de los presos”, una formación que comenzó a funcionar a comienzos del siglo XX para abastecer al Presidio Nacional de Ushuaia y transportar a los reclusos hacia los bosques cercanos, donde trabajaban cortando leña y recolectando materiales.

Aquel ferrocarril no nació como una atracción turística, sino como una pieza clave de una colonia penal pensada para poblar una zona inhóspita, afirmar la presencia argentina en Tierra del Fuego y sostener la vida cotidiana de una ciudad que todavía era apenas un caserío frente al frío extremo.

Los presos que levantaron Ushuaia desde el frío y el silencio

A principios del siglo XX, Ushuaia albergaba uno de los presidios más extremos del país. Allí eran enviados delincuentes considerados peligrosos, reincidentes y condenados a largas penas, en un territorio donde el aislamiento funcionaba como una condena adicional. InterPatagonia describe que el presidio fue destino de “los presos más peligrosos” de historias marcadas por la prensa de la época.

Tren del Fin del Mundo.

El presidio tuvo su origen vinculado a la Isla de los Estados, pero luego fue trasladado a la Isla Grande de Tierra del Fuego. En 1902 se colocó la piedra fundamental del nuevo establecimiento penal en Ushuaia, que con el tiempo se convertiría en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

Los internos no solo cumplían condena. También trabajaban. Construían calles, levantaban edificios, hacían puentes, elaboraban pan y participaban en tareas esenciales para el desarrollo de la ciudad. El presidio impulsó incluso servicios básicos como electricidad, teléfono e imprenta, por lo que la historia urbana de Ushuaia quedó profundamente ligada al trabajo de los reclusos.

El nacimiento del tren de los presos

El tren surgió como una necesidad práctica: había que transportar madera, piedra, arena y otros materiales desde los bosques hasta el presidio y los primeros edificios de la ciudad. En sus inicios, el sistema fue rudimentario, con rieles de madera y vagones utilizados para mover cargas pesadas. Más tarde, el ferrocarril fue tomando forma hasta convertirse en una herramienta fundamental para la vida penal y urbana de Ushuaia.

El tren construido por presos peligrosos que hoy es una joya turística argentina
Tren del Fin del Mundo.

El recorrido original llegó a internarse varios kilómetros en los bosques fueguinos. Según registros turísticos e históricos, el trazado antiguo alcanzó unos 25 kilómetros, mientras que el tren turístico actual recorre una parte del camino original, con aproximadamente 8 kilómetros habilitados para visitantes.

El oscuro origen del tren más hermoso de Argentina
Tren del Fin del Mundo.

Cada jornada era una postal áspera: presos subidos a vagones, guardias vigilando, locomotoras avanzando entre el barro, la nieve y el viento, y árboles cayendo para alimentar la calefacción del penal y de la ciudad. Aquella madera era vital para sobrevivir a los inviernos fueguinos, pero también dejó marcas visibles en el paisaje, como el llamado “Cementerio de Árboles”, uno de los puntos que hoy forman parte del relato turístico.

El cierre del presidio y el silencio de las vías

La historia cambió en 1947, cuando el Presidio Nacional de Ushuaia fue cerrado por decisión del gobierno de Juan Domingo Perón. Con el cierre de la cárcel, el tren perdió su función original y comenzó un proceso de abandono.

Durante décadas, las vías quedaron como una cicatriz oxidada en el paisaje. La locomotora que antes simbolizaba castigo, trabajo forzado y aislamiento dejó de escucharse entre los bosques. Pero la memoria siguió viva en Ushuaia, especialmente porque el antiguo presidio fue recuperado como espacio histórico y cultural, y hoy funciona allí el Museo Marítimo y del Presidio de Ushuaia.

El renacer del Tren del Fin del Mundo

La transformación llegó en 1994, cuando una iniciativa privada recuperó parte del antiguo trazado y lo reconvirtió en una experiencia turística. Así nació el actual Tren del Fin del Mundo, que ya no transporta presos ni carga madera, sino viajeros de todo el mundo que buscan recorrer uno de los paisajes más impactantes de la Patagonia.

La historia del tren construido por presos en Ushuaia
Tren del Fin del Mundo.

El paseo comienza en la Estación del Fin del Mundo, ubicada a unos 8 kilómetros del centro de Ushuaia, y avanza por el valle del río Pipo, entre bosques de lenga y ñire, turbales, montañas y sectores cargados de historia.

Uno de los momentos más esperados es la parada en la Estación Cascada La Macarena, donde los pasajeros pueden descender, caminar hasta un mirador y contemplar el valle fueguino. En el pasado, esa zona también era utilizada por el antiguo tren para abastecer de agua a las locomotoras de vapor.

Cuánto cuesta viajar en el Tren del Fin del Mundo

Para quienes quieran vivir esta experiencia en Ushuaia, el viaje en el Tren del Fin del Mundo tiene diferentes valores según la categoría elegida. En invierno 2026, la Clase Turista cuesta $70.000 para mayores de 13 años y $35.000 para menores de 4 a 12 años. Los menores de 3 años pueden viajar sin cargo.

Además, los jubilados argentinos pagan $45.000, mientras que residentes de Tierra del Fuego y personas con discapacidad cuentan con tarifas diferenciales. Para quienes buscan una experiencia más exclusiva, la Clase Premium asciende a $217.000 para adultos y $110.000 para menores.

De todos modos, hay un punto clave a tener en cuenta antes de comprar el ticket: el valor del tren no incluye la entrada al Parque Nacional Tierra del Fuego, cuyo ingreso es obligatorio para completar el recorrido.

Por qué hoy es considerado uno de los trenes más hermosos de Argentina

El tren actual ingresa al entorno del Parque Nacional Tierra del Fuego, atraviesa zonas de bosque nativo, bordea el río Pipo y ofrece vistas panorámicas que cambian por completo según la estación del año. En invierno, la nieve convierte el recorrido en una escena casi irreal; en otoño, los colores rojizos y dorados hacen que cada ventana parezca un cuadro; en verano, el verde intenso del bosque fueguino domina la experiencia.

Además, el viaje cuenta con audioguía en varios idiomas y distintas categorías de servicio, lo que lo convirtió en una actividad familiar, accesible y buscada tanto por turistas nacionales como internacionales.

El Tren del Fin del Mundo no solo recorre Tierra del Fuego. Recorre una parte profunda, silenciosa y fascinante de la historia argentina.

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