
La empresa textil Fantome Group entró en concurso preventivo para reestructurar su deuda y poder seguir operativa, al verse afectada por la caída de las ventas y el aluvión de importaciones que produce una “competencia diabólica”. La fabricante de marcas como Reebok, Cheeky, Kappa y Kevingston, sostuvo en su presentación judicial que “el concurso preventivo constituye la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada”.











