
Milei entrega el control del Atlántico Sur a EE.UU. hasta el 2030

El acuerdo, firmado por el Almirante Juan Carlos Romay y el Contraalmirante Carlos Sardiello (Cuarta Flota de EE. UU.), representa una capitulación del control soberano sobre el Atlántico Sur.
Según informó el U.S. Southern Command, el programa inicia con un gesto simbólico: la entrega de una cámara especializada para patrullaje aéreo, que contempla la provisión de equipos avanzados, entrenamiento de élite y, fundamentalmente, apoyo operativo para interceptar y neutralizar amenazas.
Esto significa que no solo compartiremos información, sino que las decisiones sobre qué barcos interceptar y qué amenazas “neutralizar” en nuestro propio mar se tomarán en conjunto con una potencia extranjera.
La trampa del “Bien Común”
El uso del término “Bienes Comunes Globales” es una afrenta directa a la soberanía nacional.
- En el Derecho Internacional: Este concepto suele aplicarse a la Antártida o a las aguas internacionales, pero al aplicarlo a la Zona Económica Exclusiva Argentina, el Gobierno está aceptando que nuestro mar ya no es un recurso exclusivo de los argentinos, sino un área bajo “protección” extranjera.
- El Objetivo Real: Detrás de la vigilancia contra el narcotráfico o la pesca ilegal, se esconde el control sobre la ruta bioceánica y la proyección hacia la Antártida, intereses que el Comando Sur nunca ha ocultado.
Ajuste nacional, vigilancia extranjera
Este acuerdo se conoce apenas horas después de que se confirmara el recorte de $46.000 millones en programas de alistamiento operativo de las Fuerzas Armadas argentinas. La contradicción es planificadamente perversa. El Gobierno cancela la compra de helicópteros navales para Puerto Belgrano y deja a las bases y unidades, sin presupuesto para pagar la luz, el gas y los alimentos del personal en los cuarteles.
Al vaciar de recursos -unos $15.220 millones solo a la Armada Argentina-, el Ejecutivo crea la “necesidad” de aceptar el equipamiento y la “tutela” del Comando Sur. El modelo del abandono por diseño: asfixio a mis propias fuerzas para que no tengan otra opción que ser el personal auxiliar de un ejército extranjero.
Un pacto invisibiliza las Islas Malvinas
Mientras el Comando Sur celebra esta “alianza estratégica” para “fortalecer la seguridad regional”, no hay una sola mención a la principal amenaza para la paz y la seguridad en el hemisferio: la base militar de la OTAN en las Islas Malvinas.
Resulta un tanto cínico hablar de proteger “bienes comunes”, mientras se permite que Gran Bretaña militarice el archipiélago y saquee los recursos argentinos. El pacto Romay-Sardiello no viene a frenar el colonialismo; viene a consolidar un esquema donde Estados Unidos vigila lo que Argentina ya no puede patrullar por falta de presupuesto.
Un protectorado marítimo
Este “Programa para la Protección de los Bienes Comunes Globales / Protecting Global Commons Program“, es el nombre diplomático de la entrega. El Gobierno de Javier Milei está convirtiendo al Atlántico Sur, en un protectorado estadounidense, por lo menos; hasta 2030.









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